jueves, 2 de diciembre de 2010

El presagio

Siempre miraba al cielo en busca de un presagio que cambiara su destino. Un día vio una estrella fugaz, pero la confundió con un jet privado y siguió siendo miserable.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Dichosos

Encontrábase ella de dicha invadida hasta el fondoy dicha, implacable, deseaba ir más adentro.

martes, 28 de septiembre de 2010

La presa

  El cazador se volvió presa. La bestia que devoró su carne a besos, para evitar la amargura de sabor culposo, antes de tragarse el último bocado, decidió escupir el corazón.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Anucio Clasificado V

¿Ama a su pareja? No deje que la muerte los separe. Con el nuevo “Paquete Romeo y Julieta” al adquirir su féretro y le regalamos el de su amada.
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 Sólo en Funerarias Feliz Viaje, 
confort para una muerte en pareja.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Calipso y el amor perdido

  Nota sobre hacedor:

El hacedor de miniaturas ha caído enfermo. Desde que los ladrones del tiempo le prohibieron juguetear con la musa al darse cuenta que impúdicamente le soplaba micros al oído, su vitrina se ha visto despoblada.

 Por fortuna hace poco el hacedor y la musa tuvieron un encuentro amoroso de extensa duración.
Así nació este cuento. No es tan breve como lo que se pública comúnmente, pero muy en el fondo verán que tiene alma miniatura.

Calipso y el amor perdido.

I
Penélope teje en silencio, de vez en cuando dirige su mirada a la cuna de Telémaco, esquivando la mirada de Ulises que le incrimina con paciencia las ojeras de noches en vela, las arrugas angustiosas de los días que pasó en su búsqueda, los senos marchitos durante su espera.
Ulises sabe que si Penélope acaricia su tejido mirando hacia la cochera, es por que recuerda a Eurímaco, el de brazos fuertes, invitándola a olvidar a su niño amante perdido y subir a su moto para acompañarlo a vagar por siempre entre carreteras y bares. No se lo reprocha. Él también recuerda con añoranza y lamento la vulva caliente de Calipso en su boca, su ombligo de olor a perfume importado y sus quirúrgicos senos perfectos implorándole a llantos “No te vayas”.

II
Calipso sabe que ya no regresará Ulises, por eso dejó de inyectarse botox, de aplicarse cremas y colorear sus canas. Ahora mira en el espejo sus huesudos pómulos forrados de piel, adelgazada de tanto estirar, mientras platica a su cotorrito:
-         ¡Ay, Mambo. Tenía el ojo morado y le escurría sangre por la boca! Yo lo subí al auto antes de que se lo llevara la policía, que trepaba a diestra y siniestra chamacos revoltosos a la patrulla. Cuando le limpiaba las heridas me dijo que era una señora muy bonita. Su piel era áspera, pero sus ojos inocentes.
Me contó en la cena de un tal Paris de su secundaria, que le había bajado la novia a su amigo, por eso empezó todo el pleito. Luego me preguntó cuándo regresaría a su casa. Yo sabía que él era el hombre de mi vida, por eso le regalé el más adictivo de los videojuegos y se pasó la noche pegado a la pantalla mientras yo lo contemplaba. Antes de que se durmiera del todo, le dije al oído “Quédate conmigo y conocerás la vida eterna.”

III
Telémaco Despierta y se descubre solo, tan lejos de los brazos de su madre como nuca antes. Ulises lo comprende, él también lloró maldiciendo la distancia que le separaba de Penélope y fue por su llanto que Calipso lo encontró para informarle que era libre de irse.
-         ¡No te creo! ¿Qué planeas?
-         Ulises, mi pequeño héroe. Tú sabes que me eres más valioso que la vida, por que tú le das valor a ella. No quiero que te vayas, pero no te quiero triste.
Todavía no entiende por que lo dejó ir Calipso, tampoco porqué él la abandonó. Maldecía la distancia que le alejaba de Penélope, pero ahora, a su diestra, la sentía aun más distante.
-         Voy a dar la vuelta.- Avisa.


IV
-         Esa noche llegue tarde por un trabajito que me había encargado “el Zeus”. Cenamos pizza. Yo hubiera preferido una ensalada de frutas tropicales, algo más sensual, tú me entiendes, Mambo, pero la pizza con leche era su comida favorita. Yo sólo llevaba puesto mi brassier de perlas y este camisón… que por supuesto, antes me lucía mucho mejor. Quería mostrarle que estaba depreciando el cuerpo de alguien capaz de comprar la belleza eterna, a cambio de una mujer que el tiempo llenaría de arrugas y grasa en zonas no deseadas.
¿Crees que sigo siendo bella, Mambo? Ya sé que así no, pero con un poco de maquillaje, ocultándome estas canas y bajo un vestido escotado… todavía puedo seducir a un púber de secundaria, ¿no crees?


V
-         Lo siento. Yo no hablo con maricas.- Y le azotó el pedazo de lámina con que cerraba su puerta a medio centímetro de la cara.
A decir verdad, él hubiera hecho lo mismo. Desde que se conocieron, justo antes de que aquél se llevara a la mujer que esté no había visto en tres años a recorrer el mundo en motocicleta, Eurímaco y Ulises supieron que entre ellos habría todo menos una bonita amistad.
- Necesito pedirte un favor.
-¡Estás pendejo!
- Te conviene, voy a…
Las guitarras de “Iron Maiden” resonando desde la pocilga de Eurímaco asesinaron las aladas palabras de Ulises, que decidido a no quedar sin repuesta, rodó la “Harley” hasta donde el metalero pudiera contemplar como era rayada su salpicadura.
-         ¡¿Qué te pasa, animal?!- Salió encabronado.
-         Saldré de viaje y necesito que alguien me cuide a Peny. Ustedes se llevan bien ¿no?
-         ¿Es una trampa, desgraciado?
-         Quería ver si me hacías el favor.
-         Ve a chingar a tu puta madre.- Se metió de nuevo y Ulises partió con la conciencia tranquila.

VI
-         Bésame, dime que soy bella y te comprare los juegos que quieras, te mostraré placeres que aún no imaginas y te dejaré comer pizza con leche.
-         ¡Qué asco!
Tenía la piel áspera y los ojos inocentes, pero no era Ulises, sino un pobre imbécil. Calipso no se había sentido tan humillada desde el día en que la visitó el mensajero del ala tatuada.
-         ¡Quítate los pantalones, mocoso! Te la voy a mamar, a ver si cambias de opinión.
-         ¡Déjame!
Si no fuera por el pinche escándalo que hizo Penélope cuando perdió a su noviecito, “el Zeus” no hubiera sentido su anonimato en riesgo, ni hubiera mandado a su puto mensajero pistola en mano para obligarla a abandonar al único hombre por el que había sentido algo parecido al amor.
-         ¡Auch! No muerda, señora. Me duele.
-         ¿Todavía quieres regresar con tu mamá?

VII
Ulises ya alcanzaba a vislumbrar la mansión de Calipso, aquella con el poder para ser bella por siempre, la que un día le prometió vida eterna. Sabe que con sólo tocar a su puerta, obtendrá una vida de placeres y lujos, y que probablemente esta vez, si no es que el destino desea otra cosa, también encontraría una nueva presea, un amor de a de veras.
Pisa el tapete de bienvenida pensando que pide demasiado, temiendo que con el tiempo lo haya olvidado. Toca la puerta.

Silencio.
Vuelve a tocar.
Ella abre. El maquillaje no disimula del todo sus ojeras marcadas, sus senos tan firmes contrastan con la piel arrugada que se sume entre sus costillas, aún sigue oliendo a perfume importado. Sus ojos se extrañan al ver barbado al que siempre le fue imberbe, al ver las entradas en su cabellera, antaño abundante, pero reconoció su piel áspera y su mirada inocente. Al menos el uno para el otro todavía se eran bellos.
Ninguno conocía la palabra adecuada para el momento. No fue necesario, alguien más hablo:
-         ¿Ya me lleva a mi casa, señora?

domingo, 25 de julio de 2010

Premio Dardo y Blog De oro

El Hacedor de Miniaturas ha recibido su primer premio.
Se trata del Premio Dardo y Blog de Oro que Su tuvo en gracia otorgarme. Este premio tiene por objetivo dar a conocer las palabras de blogueros trascendentes a criterio de quien otorga.
Yo continúo la tradición pasando este premio simbólico a los siguientes blogs:

!Yo no como cuento¡ destacando su texto "La otra"
... Para leer Despacio por Los cuentitos de Scheherezade y otros más.
Bajo luz propia por Efímera
Quimicamente impuro por si mismo.
Insomnios y Palabras especialmente a "Únicos"

Espero que sus palabras trasciendan.

viernes, 23 de julio de 2010

domingo, 18 de julio de 2010

El Verdugo Vergudo

Cuentan que en la penúltima celda del calabozo, resguardado entre angostas y oxidadas paredes, doblemente cabizbajo se encuentra el Verdugo Vergudo.

Dicen que el suyo fue un parto de cuidado, pues en vez de asomar cabeza al mundo y así prevenirse de futuros peligros, nuestro cuasi trípode amigo se presentó a la vida anteponiendo su gran dote.

Aprender a caminar le resultó una magna labor, pues llevaba a él zurcido el obstáculo de todos sus tropiezos.

Quienes habitan los alrededores del palacio se han acostumbrado a arrullar a sus niños con el espeso llanto del verdugo, que mirando la luna recuerda los días de libertad en que corría con pantalones largos, y con el miembro amarrado a la pierna subía y bajaba colinas en compañía de otros niños que desconocían su secreto.

Él sabe que sí se encuentra preso ahora es por culpa de Anita, de los trece años que ambos cargaban entonces y de los senos nacientes que se translucían bajo su blusa con ayuda de la lluvia. Sabe que sí ella no lo hubiera besado, su falo no habría reventado las correas que lo ataban y que sí aquel momento se hubiera atrasado tan sólo lo suficiente para alejarse del templo, el sacerdote no le hubiera llamado bestia apocalíptica ni lo hubiera arrastrado del prepucio hasta los tribunales, donde doce cardenales lo acusaron de realizar pactos diabólicos y un par de hombres de ciencia resolvieron que su anatomía tenía raíz en el bestialismo practicado por su madre con un asno.

Sólo Anita, que le conoció antes el alma que el sexo, sabe que el Vergudo tiene nombre (Se llama Teofalo) y que aborrece su oficio. Sabe que la asfixia de aquella mujer en los tribunales fue tan sólo un tristísimo accidente. Ninguno de los dos sabía las consecuencias extremas que conllevaría el felatio. “Que en paz descanse su prostituta alma” reza.

Fueron ellos, los cardenales, quienes al contemplar el acto descubrieron con gracia la poderosa herramienta inquisidora que el Señor les había enviado.

El padre Toribio, aficionado a la mecánica y la metalurgia, se encargó de transformar el pene del vergudo en un artefacto de tortura multiusos: En ladrones se usaba cual horca, a las adulteras se les penetraba con funda de clavos, enhiesto empalaba a las brujas y flácido latigueaba a traidores. Importaba poco que Teofalo tragara llanto al ver su dignidad desmoronarse entre torturas, al verse transformado en el esclavo malvado de un monstruo al que repudia

Los juglares le apodaron el Verdugo Vergudo y contaron terribles historias sobre su persona, el tiempo se encargo de llevar su nombre al olvido, hay quien afirma que nunca lo tuvo. Hace pocos años un grupo de mujeres que le rinden culto fue a su rescate. Hasta la fecha ninguna regresa.
Y es que en estos entonces sólo sabemos que en verdad existe por que cuando el canto del búho se funde con su llanto, Anita canta en su mecedora una canción de viejos amores.

miércoles, 14 de julio de 2010

El retrato en el retrete

Miró al retrete y se encontró ahí dentro. Entre el agua y la mierda flotaba la sombra espesa de sus recuerdos.

        ¿Qué es el pasado sin memoria? – Se preguntó. El grifo goteante contestó: “Libertad.”

Jaló la cadena y vio su rostro deformarse en espiral.


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La nena de Luz




A la insanita.

Hoy  es el gran día. Han pasado exactamente nueve meses desde que Luz decidió ser mamá.
Durante este tiempo todo ha salido según el plan: ya cortó la flor más bella del jardín como lo hizo su madre el día en que quiso traerla al mundo, la escogió cuidadosamente para que su nena fuera la más bonita de todas. Tomó la enorme caja donde papá guarda sus botas para ir al campo y le tendió la cobija suavecita con que arropan a Dany cuando llora de frío, porque los bebes sienten todo antes de nacer y se pueden golpear o enfermar si no están bien abrigados. También guardó mucha comida, no quería que su nena pasara hambre y naciera flaca y debilucha, luego las otras mamás de la cuadra no la iban a querer y le dirían cosas feas. Por último junto al clavel que sería su hija recostó a Rufino,  para que la cuidara con sus ladridos de felpa de los monstruos que vienen cuando la luz se va. Cerró muy despacio la caja y la guardo en el clóset.

Todos los amigos de Luz la acompañan en el parto. Cómo  Luís es el doctor, él abrirá la caja, Carmen tiene preparadas las toallas para envolver al bebe y Emilio ha estado jugando manitas calientes todo el día para no fallar al darle  la nalgada. Luz llena de nervios puja y pega de gritos sin saber muy bien porqué, pero así pasa en las películas.
Luís toma aire y con mucha propiedad informa “Ha llegado la hora”, luego se acomoda un trapito como tapabocas. Las miradas de los niños se depositan dudosas en las manos que abren la caja,  mostrando el cuerpo de Rufino, inundado de pastosa podredumbre que devoran unas cucarachas peregrinas, felices de haber encontrado al fin su paraíso terrenal.

Luz, envuelta en la sal de su llanto, pregunta a mamá “¿Por qué hay bebés que se mueren antes de nacer?”



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miércoles, 23 de junio de 2010

La chica de papel


   La chica de papel es novia del viento. Ella cae tendida esperando sus caricias, él sopla y la lleva de viaje por las alturas, para desde ahí contemplar el mundo. Pero a la chica de papel no le basta el viento, ella busca otra cosa, ella busca al otro. Ese que, según dicen, danza sobre la blancura y rasga la epidermis. Aquel que sabe transformar el cuerpo en poesía y sólo con su estar deja marca en la existencia.

  Ese atardecer la chica de papel se contorsionaba con el viento en un tango ebrio y celeste, tocando cielo y suelo la danza la llevó hasta la ciudad desconocida. Se dejaba guiar por las avenidas y los callejones tan llenos de esquinas, la chica de papel entró por la ventana al restaurante y se posó en la cocineta, donde el viento al querer seguirla se transformaba en vapor y no podía tocarla.

  Junto a la chica de papel dormía Lápiz. La chica lo contemplaba y lo imaginaba despierto, una sensación sin nombre le decía que él era el otro. Con su punta tan fina y su figura delgada, la chica de papel ya sentía a Lápiz recorrerla, acariciarla, rasgarla, picarla. La chica de papel sentía en la piel ese amor masoquista.

  Una mano despertó a Lápiz de su sopor constante, lo llevo hasta el blanco cutis de su admiradora inanimada y con letra grande y apresurada le escribió en una esquina: “PARA LLEVAR”. La chica de papel fue aplastada por una hamburguesa, fue sometida mediante arrugas a abrazar y absorber los lípidos del tonel que la apastaba, y con la delicadeza con que un cerdo se arrastra por el lodo, fue entregada a un tipo gordo que de un jalón la arrojó a la basura.
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sábado, 19 de junio de 2010

Miniatura Anonima

Esta vez la vitrina del hacedor muestra miniaturas ajenas. Palabras de un poeta del siglo XIII cuyo nombre se perdió en el tiempo.

"Dormía como mojada de amores
Amaba como anegada de sueños
Mas nunca despertó."

domingo, 13 de junio de 2010

Noticiero taurino

-Buenas noches, Clara. Hoy, entre bufes y mugidos llega la clausura de nuestras fiestas, que han cobrado un saldo de dos toros una vaca y medio becerrito. Del centenar de humanos que salieron eufóricos a nuestras calles, veinte de ellos resultaron gravemente heridos. De ellos una docena está en espera de ser bistec.

Apagó el televisor con la pezuña, imaginando un lugar donde los hombres se divierten con la vida de los toros.

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lunes, 31 de mayo de 2010

Los problemas de la encarnación.

Cuando María decidió ser siempre virgen, Jehová misericordioso apiadado de ella enviole el santo consolador. María descubrió los beneficios del placer solitario.

Cuando Jehová fue avisado del embarazo de la Siempre Virgen, envío a Gabriel a solapar sus culpas. Jehová descubrió los inconvenientes de compartir juguetes sexuales.

Cuando Jesús hablo a José sobre su padre en tercera persona, José palpó un par de cuernos sobre su frente. Jehová al verse descubierto condenó eternamente a José por su infernal figura. Así se descubrió el poder de la religión.
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domingo, 30 de mayo de 2010

El día de las mujeres aladas.

Llegará el día, -dijo Lilith- en que las toallas sanitarias vuelen. Las mujeres aladas ascenderán a los cielos, donde ángeles y arcángeles temblarán excitados al sentir por fin tan cerca labios, lenguas, senos, sexos, y abandonarán su santidad resguardada desde el amanecer de los siglos para saciarse de los placeres de la carne. Entonces los hombres en la tierra alzarán sus cabezas hacia el cielo, contemplando boquiabiertos el diluvio de ángeles caídos.

El día de las mujeres aladas -dijo a Yahvé- tu cielo quedara desierto de santos y arcángeles sirvientes. El hijo sentado a tu diestra abandonara su trono y cambiara tu casa por un par de magdalenas piernas, aquellas que tanto le negaste en su primera venida. Y al encontrarte tan solo y tan cansado, darás el juego por perdido, poniendo punto final al universo, sin ganas de volver a comenzar.

Cuídate de la mujer, te digo. Tu omnipotencia ya agoniza succionada por mis labios vaginales.


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miércoles, 26 de mayo de 2010

Pie de página


 Este pie de página ya tiene callos¹ se ser tan leído. Sus aburridos ojos de pescado², cansados  de  verte, lector, han echado a dormir.
 Sus uñas sucias de negras tintas buscan desgarrarte pues sus plantas marchitas³ añoran una lagrima que les dé de beber.
Este pie de pagina que jamás ha caminado, quiere escapar del libro para salir a pasear dejando huellas de palabraˇ.


* Un pie de página es esta nota casi inútil que estas leyendo. Los editores con aires de intelectualidad gustan de incrustarlas por montón en la parte inferior de las paginas de un libro, con la clara intención de distraerte en la lectura.
¹ Es una capa endurecida de piel que se forma por la ficción o presión excesiva. Dicen los que saben que es más doloroso pisar un callo que un orgullo. Algunas abuelitas disfrutan lijarlos con piedra pómez y untarles cebolla cruda para aromatizar.
²  A los ojos de pescado les gusta mirarte fijamente entre el hielo escarchado del supermercado.
³ Aquí el autor con la palabra marchitas no se refiere a las pequeñas marchas que hacen las hormigas para secuestrar la comida de un día de campo, si no al proceso en que la planta sin esperanzas pierde sus líquidos antes de dejarse morir.
ˇ Aquí el autor quiso que la última palabra del texto fuera la palabra “palabra”


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jueves, 20 de mayo de 2010

Página en Blanco


-        

















-         Qué miedo da el vacío, ¿verdad?


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Mazapán.


Hoy me comí un mazapán.
Lo despojé de su envoltura
como se desnuda a una uva
y sostuve su fragilidad con dos dedos.
Froté su epidermis con mi lengua de reptil 
expropiando sus moronas decadentes ,
lo mordí como el pezón de una virgen 
lo acune entre dientes 
con temor     
de
 despertarlo.
Los bocados fueron ostias  
En las fauces de un demonio redimido.
                                                          Lo comí          
                                                                                        sin quebrarlo,
                                                           sin tirar
                                                                                    una migaja
pues con la alquimia que sólo las brujas entienden
el universo depositó tu esencia 
en un mazapán de $ 2.50

lunes, 17 de mayo de 2010

Los brazos del silencio


  Ya callaron los rezos, se sosegaron los llantos, la tierra ha golpeado a puños la puerta de mi ataúd descendiendo unos metros bajo tierra.

  Escuché por vez primera susurrar paz al silencio, que se sabe eterno, y la comisura de mis amoratados labios muertos se alzo levemente sonriendo alivio, porque sólo cuando te hallas completamente solo, te deja de pesar la soledad.


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domingo, 16 de mayo de 2010

El día de los desalmados.

Los ateos despertaron sonrientes, un gran peso se les fue de encima.
Los sacerdotes sin fieles que estafar y muriendo de hambre, optaron por vender la iglesia al magnate que abrió un supermercado, donde las tiendas de discos quebraron a falta de clientes y productos nuevos.

  Los artistas se ahogaron en profundos lagos de desesperanza; El pintor le temía al pincel, el poeta ante esas líneas vacías de esencia que bien pudo haber escrito un notario, tomó la pluma e inserto el punto final en su yugular y en vez de sangre derramó poesía, que únicamente conmovió a un vampiro mendigo que al lamerla del suelo volvió a mirar con ojos de hombre vivo y sintió miedo. Todas esas criaturas de las cuales se alimentaba, ahora estaban más muertas que él.

  Acudió a los grandes magos, pero ellos ya habían cambiado su falso oficio por la ciencia. Pidió respuesta a los fantasmas que ya habían desaparecido y en contra de todo lo que dictaban los Libros de la Noche, acudió al reino fantástico a suplicar a las hadas su misericordia, pero los restos del reino ya descansaban en el cenicero de un bibliotecario confundido.

   En su tremenda angustia el vampiro optó por entregarse a la incandescencia del sol, que para colmo de Galileo, jamás se dignó de nuevo a dar otra vuelta alrededor de la tierra. 
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miércoles, 12 de mayo de 2010

La uña.

  La mugre pegada a la uña. Las manchitas blancas en la superficie de la uña. El pellejo un tanto alzado que pega al dedo con la uña. Las diminutas gotitas de sangre que manchan el añillo de compromiso postrado debajo de los nudillos apenas doblados y quietos del dedo que sostiene con su pellejo la uña. El dorso de la mano ensangrentado del cual nace el dedo anillado que con  mugre acumulada en la uña sostiene adherido un pelo púbico. El chorro de sangre que escurre desde la muñeca y encharca el piso entintando la palma de la mano que guarda entre su uña un pelo púbico arrancado sin el permiso de la dueña. El machete que separa al brazo atado a la silla de la mano que escurre por la muñeca sangre que mancha la yema del dedo anular que sostiene entre uña y carne el pelo púbico tomado sin permiso de la entrepierna de la chica de piel amoratada que alza de nuevo el machete y lo deja caer sobre la garganta de un hombre que grita y gime después de haber perdido la mano con la  que exploró el sexo de la chica por la que acaba de perder la cabeza.

jueves, 15 de abril de 2010

La Vieja y el té. (Fragmento de Matilda y las Sirenas.)


Esa mujer tenía 5 hijos. Cambió al primero por un hombre cuando murió su esposo, el hombre la engañó y se fue con otra. Para sentirse menos sola, cambió al segundo hijo por un amigo, pero el amigo se casó y la abandono. Al tercero lo cambió por un esclavo "muy caro de mantener", pensó. Opto por regalarlo. El siguiente fue un perrito. Murió de moquillo.

Harta de soledad, a su último hijo lo vendió por diez monedas y se compro una tetera. Ahora busca quien tome el te con una pobre vieja loca.

martes, 13 de abril de 2010

Agonía existencial


Cada vez más se negaba el aire a cruzar por su traquea jadeante, pero aún tenía fuerzas para buscar con su mirada, hundida entre cuencas forradas de añeja epidermis, un trozo de infinito. – Ciento treinta y dos años.- Pensaba.- Ciento treinta y dos años con la misma pregunta. ¿Cuál es el sentido de la vida… de mi vida? ¿En verdad importa hacia donde vamos o es una calle anárquica de doble sentido? Tal vez es sólo una eterna glorieta por la que circula nuestra experiencia. ¡Ja! Experiencia. Ver que se te escapan inalcanzables los años y cada uno que se va sientes más miedo de volver a errar, un miedo que ralentiza tus pasos hasta frenarlos, hasta convertirte en un estatua polvorienta, en otro inerte ornamento social.- Y su tos salpica gotitas de sangre en las cobijas tiesas.- Pensé demás, -Pensaba.- en pensar se me fue la vida, si es que a este eterno deambular sin sentido se le puede llamar así. Ciento treinta y cinco años no fueron suficientes para tatuar mi carne con una sola experiencia. En unos minutos cuando se me acabe el tiempo y la vida pasee ante mis ojos, sólo veré el vacío.- Su corazón convulso juega a ser titiritero del cuerpo. - ¡Un año más, uno sólo y viviría! – Los parpados papel de china no se sostienen por si mismos. Las escasas pestañas se estiran, intentan sostenerse de las cejas tupidas y grises, pero resbalan y caen de nuevo. Y es el iris que se despide de la luz intermitente y las fosas nasales sintiendo la última caricia del aire en sus vellos, y más abajo la boca, en el último instante del juego recuerda aquél día en que besó por vez única y primera. Sonríe. El anciano piensa. – Sí he viv…

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domingo, 4 de abril de 2010

Tauromaquia.


Cuando la espada atravesó el costado del toro, los ojos ahogados de Pasifae soltaron una lágrima que resbaló protegiendo con su húmeda caricia el vientre que acunaba a Minotauro.



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sábado, 27 de marzo de 2010

La última mirada




Los miro. Ella se desabotona la blusa con dedos ágiles, él la contempla y se moja los labios. El telón de seda se abre, me muestra la maravilla de sus senos, pero es él quien acerca las manos y roza con sus dedos frágiles la areola del pezón izquierdo. Ella le toma la cabeza, peina con sus uñas los finísimos cabellos de él, que abre su boca y se aproxima, que con la punta de la lengua aprisiona su seno y sin piedad lo captura entre labios, que bebe gota a gota la esencia de ella, que es Diosa cuando él se vuelve héroe, y yo, más que mortal soy moribunda, agonizo de culpa y silencio.

Si yo fuera otra, si no hubiera sido yo quien cobijó al amante y lo postró en la cuna de brazos que hace ella, si él no hubiera llorado al sentirse tan pequeño recostado en la palma de su mano, si ella no hubiera calmado su llanto. Si al menos me hubiera dado la vuelta, si no los hubiera visto, jamás hubiera creído que el amor es un acto tan cruel.

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miércoles, 24 de marzo de 2010

Cordófona







Cada noche la miraba bajo el puente alzando la cejilla. Ella veía lejano el día en que la cítara…
Le importó poco que guitarra de miedo y furia al sentir su uña afilada descenderle por el cuello, rasgándole el cuerpo, calcando sus efes. Para él era una zanfoña cualquiera que sabía mover el ukelele. Disfrutaba cuando al frotarla se le tensaba el arco, haciéndola una sola con sus escotaduras. Ella al sentir su organistrum quebrándole el alma, deseó olvidar que tiempo atrás lo violín-do, pero es imposible si él está encima explorándole hasta el último requinto, si de un salterio le perfora el piano y aunque ella apriete chelo viola contrabajo. “¡Balalaika, balalaika!” le susurra “¡Quiero ver que tu cuerpo timple!” y ella lira sus ojos buscando piedad, lira hasta lo más profundo pero lira en vano.
Él sabe que después del clavicordio no quedarán de ella más que eternos compases de silencio...
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martes, 23 de marzo de 2010

Desnudez.





- Quiero conocerte desnudo.- Le dije con mis labios jugueteando al rededor de su oído. El dudó, giró levemente la cabeza para quedarse en mis ojos y explorarme el alma, sonrió. Luego se llevó la mano al bolsillo y me entregó su poemario.

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jueves, 18 de marzo de 2010

Plaga Matutina

Al amanecer quedábamos dos, lo demás eran sapos.
- - ¿Sabes cómo pasó esto?- Pregunté a la mujer.
- - No tengo idea.- Luego, tomó su escoba y echó a volar.
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miércoles, 17 de marzo de 2010

Atracción.






Los hermanos Imán sentían entre sí una atracción inconfesable, tan inconfesable que antes de función ni siquiera ellos lo sabían.
El presentador había dado tercera y Polo no aparecía. Fueron a preguntarle a Imanta, que entre llantos y cortos circuitos se negaba a salir del camerino. El mundo se le había puesto de cabeza.
La niña antorcha era el último acto antes de los Imán y los rostros del público seguían igual de colgantes e inexpresivos que en su deambular cotidiano, así que Pulgar, el hombre más gordo del mundo, tiró la puerta. Iba sacar a chica Imán de una vez por todas. No se atrevió. Del otro lado Imanta y Polo desnudos, pegados de boca y sexo hacían un eterno 69.
A partir de ese día las pancartas anunciaron “¡Pasen y vean a Polo e Imanta, los siameses sexuales!”. Fue todo un éxito… Al menos hasta aquella noche en que un sueño erótico de Polo terminó por asfixiar a Imanta.
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martes, 16 de marzo de 2010

sábado, 13 de marzo de 2010

Los Rizos de Rapunzel.


En la sala de espera, la pequeña contorsionaba sus rizos al leer Rapunzel, antes de entrar a quimioterapia.


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La Esperanza.


Entreabrió los ojos con la certeza de que algo mágico había ocurrido en él esa noche. Se dirigió al espejo y miró su cuerpo entero: Tenía una pequeña cabeza de jíbaro con orejas de duende y hocico de caballo. Un hermoso ojo verde en medio de la frente y otro de tonos púrpura escondido entre su rubia cabellera. Tenía el torso de Hércules con los pechos de Afrodita, que saltaban al compás de sus ancas de rana.
Se limpió las lágrimas de aceite con sus deditos de queso y se marchó como cada mañana al circo, rogando a las hadas que algún día le concedan la gracia de ser una persona normal.


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Mezcla homogénea.

Por último, cuando ya ojos, boca, brazos, corazón y sexo comenzaban a soltar jugo en el caldero hirviente; ella cometió su primer acto de amor. Se metió a nadar con los restos de su amado, hasta que ambos fueron parte de un mismo caldo.

Felina.


Tienes ojos felinos, vagas por las noches buscando la luna y ronroneas cuando nuestros cuerpos se acarician, pero no eres un gato. Tal vez, si lo fueras, sería menos repulsivo hacerte el amor.
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Anuncio clasificado III

Sirena enamorada solicita cirujano plástico disponible antes de su noche de bodas.
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Anuncio clasificado II

¿Te gustan los insectos? Llámame, me siento solo.
G. Samsa.

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Anuncio clasificado I


Abuelita masoquista solicita lobo feroz sin prejuicios.


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Agencia Hansel & Gretel

Cambio dulces nuevos por niños usados.


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Bienvenidos al taller vitral de miniaturas.


Las puertas del taller se abren. El hacedor de miniaturas se acerca al estante, toma frascos con gotitas de palabra y condimentos en polvo de punto y coma.

¡Manos a la obra! Las pequeñas creaciones toman forma, adquieren detalles, se vuelven reales. Cada miniatura desea ser única, anhela llegar al aparador y ser contemplada por un alma como la tuya o diferente.

Asómate a la vitrina, tal vez alguna de estas miniaturas logre decirte algo.