lunes, 17 de mayo de 2010

Los brazos del silencio


  Ya callaron los rezos, se sosegaron los llantos, la tierra ha golpeado a puños la puerta de mi ataúd descendiendo unos metros bajo tierra.

  Escuché por vez primera susurrar paz al silencio, que se sabe eterno, y la comisura de mis amoratados labios muertos se alzo levemente sonriendo alivio, porque sólo cuando te hallas completamente solo, te deja de pesar la soledad.


Safe Creative #1006016477330

2 comentarios:

  1. POTENTE la frase final, bien.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Con Mario leímos un libro que habla de lo mismo. Qué curioso

    ResponderEliminar